EL PERRO DE SALVAMENTO:
COMPORTAMIENTO, INSTINTO Y CARÁCTER![]()
Autor: Isabel Herrán (Febrero 2000)
EL
PERRO DE SALVAMENTO
Seguramente
todos hayamos oído hablar alguna vez del perro de rescate y salvamento, pero
muchos se preguntarán en qué consiste su labor. El perro de rescate se utiliza
para detectar la presencia de personas sepultadas bajo escombro (terremotos),
avalancha de barro (riadas) o de nieve (aludes), incluso para localizar personas
que se han perdido.
Hoy
en día existen sistemas muy avanzados que ayudan a detectar la presencia de una
persona sepultada, pero está demostrado que un perro entrenado es mucho más rápido
y eficaz. La creencia general es que el perro busca el rastro de la persona,
pero en situaciones como las descritas anteriormente ésto no sería posible, ya
que es muy probable que no exista rastro alguno y aunque lo hubiera, la
presencia de personas tras los primeros momentos de la tragedia, impedirían
enormemente la tarea. Es por ésto que se entrena a estos perros a
“ventear”, que no es otra cosa que oler el aire para poder detectar partículas
de olor humanas. De esta manera y con un entrenamiento férreo y continuado, el
perro aprende a localizar estas partículas y a discriminar el olor de las
personas que se encuentran en la superficie, dedicándose exclusivamente a
buscar el de aquellas a las que no puede ver. Cuando el perro ha localizado el
foco de olor, deberá avisar a su guía, ladrando y sin moverse del lugar. Una
vez localizado el punto exacto, se retira al perro para proceder con los equipos
de desescombro.
Hablar en
general sobre el perro de rescate podría llenar muchas páginas, por lo que
este documento se centrará en los comportamientos, los instintos que juegan un
papel fundamental en este tipo de trabajo, las distintas fases por las que
atraviesa el perro y los problemas que se van planteando.
Quien mejor nos puede explicar todo ésto
es el propio perro: él mismo relatará su experiencia, desde que era un
cachorro hasta hoy. También se hablará de otros perros para así poder
estudiar diferentes tipos de conductas, qué papel juegan los instintos, cómo
desarrollar algunos de ellos, cómo solucionar algunos problemas y un largo etcétera.
A medida que se desarrolle el relato se irán incluyendo una serie de
aclaraciones técnicas sobre cada caso que se plantee.
Para terminar, se hablará sobre los
principales instintos de estos perros, sus rasgos de carácter y cómo favorece
el entrenamiento en su desarrollo.
Me llamo Balto, soy un Pastor Alemán, tengo 22 meses y soy un perro de rescate. Me gustaría relataros mis experiencias y cómo evolucioné, así como la vida de otros amigos míos para que comprendáis lo que siente un perro de trabajo.
A medida que voy explicando mi vida irán
apareciendo entre paréntesis palabras que a lo mejor no entendéis porque son
las que utilizan los humanos para intentar explicar algunos de nuestros
comportamientos.
Cuando nací mi vida era tranquila,
jugaba con mi madre y con mis hermanos (socialización
- imprinting), hasta que al cumplir un mes y medio me llevaron a un lugar
nuevo con un humano al que no conocía de nada. Al principio era todo muy
distinto y muy raro porque me metieron en una jaula que me daba un poco de
miedo, luego me sacaban a jugar con un trapo y, la verdad, me lo pasaba muy bien
mordiéndolo.
Poco a poco me fui acostumbrando a dormir
en aquella jaula porque además esperaba ansioso el momento de que la abrieran
para poder morder el trapito (crear
expectativas). Era muy divertido porque aquel trapo no paraba nunca, se movía
a un lado y a otro (instinto de caza),
se me escapaba, lo cogía, tiraba (instinto de presa), aflojaba y al final me lo llevaba siempre, lo
malo era que cuando mejor me lo estaba pasando, zas! desaparecía! y otra vez a
esperar a que me volvieran a sacar para jugar de nuevo. También me gustaba
aquello porque poco a poco fui conociendo más a mi dueña, nos lo pasábamos
muy bien las dos con aquel juego y nos ayudaba a comunicarnos y, sobre todo, a
entendernos (socialización, jerarquía).
Todos los días jugábamos, bien en casa,
bien en la calle, donde además de pasear, correr y jugar, conocí a otros como
yo, de todos los tamaños y colores y era divertidísimo (socialización).
Un buen día, cuando yo tenía tres
meses, me llevaron a un campo un poco distinto, y allí jugábamos a lo mismo,
aunque poco a poco el juego fue cambiando y para conseguir el trapito tenía que
buscar a alguna persona (asociación).
La verdad, era un poco cansado pero a mí me encantaba, era como jugar al
escondite y cuando encontraba a alguien me daba el premio y nos poníamos a
jugar como locos.
Al principio era muy fácil porque la
persona me llamaba y yo sabía por dónde andaba, sólo tenía que dirigirme allí,
utilizar mi sentido del olfato y ladrar en cuanto la encontraba. Luego las cosas
se empezaron a complicar y tuve que aprender a usar la nariz como un campeón (instinto
de búsqueda), tenía que moverme muy rápido por terrenos bastante
complicados y además aprendí, con la ayuda de mi dueña, que era más fácil
si me movía de un lado a otro cubriendo todo el terreno (batida)
hasta que localizaba la primera partícula de olor y me lanzaba como un loco
hasta llegar al punto donde más olía y allí era donde ladraba como un
desesperado hasta que sacaban a la persona y entonces jugaba conmigo con el
trapo, que por aquel entonces ya se había convertido en algo mas grande, como
mi boca. Por cierto, a mí me tuvieron que ayudar para que aprendiera aquello de
moverme de un lado a otro, a recorrer el terreno, pero he visto a algunos amigos
míos hacerlo sin que nadie les dijera nada, creo que se llaman Labradores o
algo así (¿instinto de batida?),
vaya tíos listos!. De todas formas yo sé que de mí se dice que tengo mucha
facilidad para aprender (capacidad de
aprendizaje) y que, como soy hijo de perros de trabajo he heredado algunas
de sus características (líneas de
trabajo, herencia genética).
Uno de los
problemas que encontré al principio fue darme cuenta de que las personas se metían
debajo de la tierra: yo les veía desaparecer y corría hacia el lugar y
entonces, aunque el olor era muy fuerte y yo sabía que estaba allí, no era
capaz de imaginar que la persona estaba debajo. Lo mismo me ocurrió cuando tuve
que buscar a alguien que estaba escondido en una altura, no podía imaginarlo (incapacidad
de imaginar). Eso sí, una vez
que me lo enseñaron no lo olvidé
nunca (memoria asociativa).
Como ya os
he dicho, todo iba sobre ruedas, me gustaba ir de vez en cuando a jugar a
aquello, sobre todo porque algunas veces lo hacíamos en el campo, en la nieve,
en fin, aprendí que daba igual el lugar en el que nos encontráramos,
simplemente cuando mi dueña me lo decía yo sabía lo que tenía que hacer (fomentar la adaptabilidad y la autoconfianza).
No os he
explicado lo más importante: cuando ella quería que yo jugara, se vestía de
una manera muy rara, se ponía un mono, un casco y unos guantes (pre-condicionamientos). Luego
me tumbaba entre sus pies y me quitaba el collar. Yo sabía que cuando se vestía
así y me tumbaba, en el momento de quitarme el collar (condicionamiento) era cuando podía salir corriendo a buscar a la
persona.
Cuando tenía 18 meses fui a mi primera experiencia real (hasta que el perro no tiene cierta edad no desarrolla ciertos rasgos de su carácter y, sobre todo, no tiene la experiencia necesaria para un trabajo semejante). Nos enviaron allí y, la verdad, fue agotador: primero los traslados, el ruido del avión, encima nos pasábamos el día en la jaula y, la verdad, sentí bastante miedo porque estaba solo y no entendía nada. Tuvimos que estar metidos en un autobús muchas horas todos los días y convivir con un montón de gente y de perros desconocidos. Al principio nos enfadábamos con alguno de los perros pero poco a poco me fui dando cuenta de que no pasaba nada (socialización, adaptabilidad, habituación).
Luego llegó
lo mejor: íbamos a jugar. Pero esta vez era aún más difícil: olía a cadáver
por todas partes, había mucha gente alrededor y unas máquinas enormes movían
el escombro y hacían mucho ruido. Yo me concentré en el juego y cuando mi dueña
me lo decía buscaba a alguna persona escondida. Lo curioso fue que encontré a
alguien pero el olor que despedía era rarísimo, no era el mismo que tenían
las otras personas con las que había jugado antes y, por alguna razón no veía
claro si tenía que ladrar o no, agité el rabo y gemí y mi dueña se debió
dar cuenta porque la noté nerviosa, así que ladré un poco pero no estaba muy
seguro de si era eso lo que tenía que hacer (la
reacción habitual de un perro experimentado ante un cadáver es agitar el rabo
y gemir, no es normal que ladre. Balto
era entonces un perro muy joven e inexperto y probablemente
por eso ladró, pero no pudimos quedarnos para saber si allí había
alguien o no). Ella me llamó y
me sacó de allí para llevarme a jugar a otro lado y entonces sí que encontré
a una persona que jugó conmigo (para evitar la desmotivación
o la frustración se realiza un ejercicio aparte para que el perro se lleve el premio y
además acabe contento).
Cuando estábamos
allí oir contar la historia de un compañero mío pero de otro país: estaba
jugando a buscar a alguien en un lugar muy pequeño, debajo de un montón de
escombros y su dueño y un compañero suyo estaban muy cerca suyo. Él encontró
algo, allí había alguien pero no era el mismo olor, así que no paraba de
mover el rabo, gemir, dar vueltas y no sabía qué hacer. Estuvo así un rato y
notó que su dueño y el compañero se empezaron a impacientar, además había
una persona extraña al lado que le gritaba en un idioma raro y le señalaba
agujeros. Él se puso muy nervioso y, como no sabía lo que querían, se acercó
a ellos y ladró como un loco (marcaje en
falso: el perro quiere acabar con esa situación y recibir la recompensa, por
tanto ladra en cualquier punto. Este es un error claro por parte del guía, el
perro se enfrentaba a una situación de estrés y ésto, sumado a su
inexperiencia y su juventud, además de un alto grado de excitabilidad, en
ocasiones le puede “bloquear” y provocar una salida como ésta como vía de
escape. El perro ha sido inducido al error que, aunque en principio no supone un
problema grave, sí es muy importante saber detectar y enmendar para que no se
vuelva a repetir).
Todas estas experiencias y otras muchas que he tenido en otros lugares me han sido muy útiles para aprender a desenvolverme mejor y, sobre todo, a resolver algunos problemas por mí mismo. Sé que en el futuro surgirán nuevas situaciones problemáticas pero para entonces ya habré aprendido cosas nuevas y estaré mejor preparado para enfrentarme a ellas. Pero lo más importante es que cuando hago mi “trabajo” me siento bien porque puedo hacer aquello que realmente me gusta (libre expresión de los instintos o, lo que es lo mismo: un desarrollo natural de los instintos a través del trabajo).
En la especie canina hay gran cantidad de
especializaciones que afectan a determinados principios que rigen el
comportamiento canino aunque tengan básicamente las mismas pautas de
comportamiento que el resto de sus congéneres. Para un perro de rescate
necesitaremos un alto grado de determinados instintos fundamentales para esta
especialidad.
Los instintos pueden ser utilizados por
el hombre, modificados por la cría selectiva, agudizados y hasta exagerados con
relación a los ancestrales. A partir de ellos cabe desarrollar variaciones de
conducta cuya función no es otra que satisfacerlos. No siempre es posible
determinar si un acto obedece a los instintos o a mecanismos adquiridos: podríamos
considerar que los primeros constituyen la base que permite el desarrollo de los
segundos. (Leon F. Whitney). Según ésto,
podemos entender la importancia de la selección de un cachorro de línea de
trabajo, pues tendríamos una ventaja de antemano. También explica la razón de
su entrenamiento desde muy pequeño para reforzar y fomentar su instinto de
caza, de presa y su ladrido. Y, por último, no cabe duda de que al perro le
gusta lo que hace porque no es otra cosa que satisfacer sus instintos.
Para que se
produzca una conducta instintiva es necesario que se produzcan dos factores:
·
Determinismo externo: porque la acción
no se desencadena sin estimulación (por ejemplo: pre-condicionamiento)
·
Determinismo interno: porque la acción
no se desencadena sin motivación (el perro tiene que salir muy motivado)
La intensidad
de la reacción dependerá de la intensidad del estímulo y del grado de
motivación interna, es decir, si la motivación interna es débil necesitaremos
una estimulación muy fuerte o repetida para que se desencadene la acción y,
por el contrario, si la motivación interna es muy fuerte, no será necesaria
una estimulación fuerte. Por tanto, a medida que el perro de rescate va
asociando los estímulos que preceden a la búsqueda, éstos no necesitaran ser
tan marcados como al principio (un perro que se inicia necesitará el mayor número
de estímulos posibles para conseguir que se motive, pero con el tiempo bastará
una posición, una orden, para que el perro consiga una motivación muy alta).
* Los instintos mas implicados en el trabajo del
perro de rescate son:
Instinto
de caza
En un perro de rescate, como en otros
perros de trabajo, cuanto más elevado sea su instinto de caza, más fácil será
conseguir una motivación alta que será la que mueva al animal a realizar el
ejercicio que nosotros queramos. Sin él sería mas complicado conseguir activar
al perro.
Se desarrolla a
continuación del instinto de caza y es fundamental a la hora de recompensar al
perro.
El perro, a través de este instinto, intentará localizar su presa, en este caso, la víctima.
El perro deberá
tener unos rasgos de carácter determinados en función de la tarea que va a
desempeñar y cada rasgo deberá tenerlo en un grado determinado. Algunos de
estos rasgos están íntimamente ligados entre sí y no existe una división que
los separe definida y claramente, pero son fundamentales a la hora de conseguir
un entrenamiento óptimo del animal.
Algunos de
estos rasgos son:
Si lo
consideramos como su capacidad de respuesta vemos que sería muy importante a la
hora de proceder a su motivación.
Contrapuesto al
autointerés. Si el animal tiene ganas de agradar, será más fácil conseguir
el objetivo y además evitaremos en muchos casos la auto-recompensa, es decir,
que cuando esté cansado no intente coger él mismo algo como recompensa.
Es la capacidad
resolutiva del perro. Es muy importante que el perro aprenda él solo a resolver
determinadas situaciones porque en muchos casos el guía no estará allí para
ayudarle. Esto se consigue a base de practicar y que el perro vaya adquiriendo
experiencia.
A veces la
localización de una víctima puede resultar complicada, bien por lo complicado
del terreno o por las condiciones climáticas, por lo que el perro deberá
emplearse a fondo y ser persistente en su tarea.
El perro deberá
implicarse en la búsqueda (en la respuesta al estímulo) y cuanto mayor sea su
intensidad, más efectivo será su trabajo.
Lógicamente
necesitaremos un perro con un alto poder físico.
Es el umbral de
respuesta al entorno y/o los estímulos, por lo que sus niveles de sensibilidad
deberán ser equilibrados.
El perro no
deberá tener una respuesta extrema a los estímulos, deberá ser un perro
equilibrado.
Es evidente que
el perro va a necesitar adaptarse a todo tipo de cambios en su entorno:
ambientes, terrenos, climas, etc.
Comportamiento lúdico
El juego es
algo muy importante en el entrenamiento del perro. Para ello se utilizará el
objeto que más le guste al animal. Antes de trabajar, la víctima “jugará”
con él muy intensamente para despertar su instinto de caza, motivarle al máximo
y, finalmente, esconderse. Cuando el animal logra encontrarla, ésta deberá
jugar de nuevo y con total intensidad hasta que se le guarde. De esta manera el
animal crea una asociación entre la búsqueda y la recompensa final y así
aumentará su motivación.
ENTRENAMIENTO
El
entrenamiento de un perro de rescate no acaba nunca, hay que practicar
continuamente para conseguir que el animal esté en condiciones óptimas para
poder acudir a una situación real. Es muy importante hacer que el animal se
enfrente a situaciones nuevas para que aprenda a resolverlas y así adquiera
seguridad e independencia. Para ello, además del entrenamiento básico de
rescate existen multitud de disciplinas muy útiles que le ayudarán a
desarrollarse tanto física como psíquicamente:
Obediencia
Una buena
obediencia es imprescindible en cualquier perro de trabajo y además aumentará
el vínculo con el guía.
Agility
Es
fundamental que el perro aprenda a moverse con soltura por lugares difíciles, a
saltar obstáculos, pasar por túneles, etc. Esto le dará confianza y seguridad
en sí mismo y, muy importante: en el guía.
Rastro
El perro
realiza la búsqueda de rescate básicamente por venteo, pero si aprende a
seguir un rastro aumentará su capacidad de búsqueda y se desenvolverá mucho
mejor porque tendrá más recursos. Pero es muy importante que el perro sepa
bien lo que tiene que hacer; si no tenemos cuidado podríamos cometer errores.
Defensa
Como en
todas las disciplinas, si se trabaja bien no supondrá ningún problema, al
contrario, aumentará la confianza en sí mismo.
En
general, todo lo que sea trabajar con el perro irá en su beneficio, aumentará
su capacidad de aprendizaje, desarrollará sus instintos y reforzará el vínculo
con el guía.
CONCLUSIONES
Dado que
no hay un perro idéntico a otro y que las situaciones varían continuamente, es
evidente que las posibilidades son infinitas. Es por eso que las técnicas
empleadas en el entrenamiento de un perro de rescate son muy variadas. De hecho,
aquí hemos hablado de un perro entrenado con una método concreto, cuando
existe un gran número de técnicas distintas para lograr el objetivo, que en
todos los casos es el mismo: localizar víctimas. Pero todas estas técnicas
tienen un denominador común, se realizan en base a los instintos del animal, de
ahí la importancia de conocerlos y saberlos aprovechar al máximo para
conseguir que el perro realice su tarea con la mayor motivación posible, que le
guste lo que hace. (difícilmente conseguiríamos algo si el perro buscara sólo
porque se lo ordenáramos).
En
conclusión, es evidente que aún queda mucho por aprender acerca de los
instintos y de las conductas caninas, pero cuanto más conozcamos, mejor
podremos aplicarlas en nuestro trabajo con el perro y así conseguiremos mejores
resultados.
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